Random Blog
Join JournalHome.com.
Create your own free blog today.
Create Your Blog
Flag this entry/bog.
It will be manually reviewed.
Report This!

Untitled

epurotra site

Al buen tuntn.

Evita que el pensamiento divague a la deriva, reaccionando de acuerdo a lo que surge momento a momento. Este es un tipo de pensamiento cartogrfico, que hace mapas, en el cual se explora primeramente el terreno y se toma nota. Luego se observan las posibles rutas y luego se elige una. Para esto se requiere una estructura organizadora, esto lo da el pensamiento de sombrero azul. Tambin permite definir el problema, enfocar el tema y elabora las preguntas. A veces todo el problema est en la capacidad de enfoque. Es responsable de la sntesis, la visin global y las conclusiones durante el curso del pensamiento o al final del mismo. An cuando se asigne a una persona, el rol especfico del pensamiento de sombrero azul (que por lo general es el jefe), este rol est abierto a cualquiera que desee proponer comentarios o sugerencias de sombrero azul. Mas tambin esta organizacin tena que ser terrible; esta vez no en lucha con la bestia, sino con el concepto antittico, el hombre no "criado" y formado, el hombre-mezcolanza, el tshandala. Y a su vez, no dispona de otro medio de quitarle su peligrosidad, de debilitarlo, que el de enfermarla; tal era la lucha con el "gran nmero". Sin embargo, es posible que no haya nada tan contrario a nuestro sentir como las medidas preventivas de la moral india. El tercer edicto, por ejemplo (Avadana-Sastra I), el "de las legumbres impuras", ordena que el nico alimento permitido a los tshandalas es el ajo y la cebolla, toda vez que la Sagrada Escritura prohibe darles granos ni frutos que contengan granos, ni tampoco agua y fuego. El mismo edicto estipula que el agua que necesitan no debe ser extrada de los ros, fuentes ni lagos, sino nicamente de los accesos a los pantanos y de los hoyos originados por las pisadas de los animales. Se les prohibe, asimismo, lavar su ropa, y aun lavarse a s mismos, toda vez que el agua que se les concede como un favor slo debe servir para apagar la sed. Prohbese, por ltimo, a las mjeres sudras asistir a las mujeres tshandalas que dan a luz, as como a stas asistirse entre s... No se hizo esperar el resultado de tal reglamentacin sanitaria epidemias mortferas, asquerosas enfermedades venreas, y luego, como reaccin, la "ley del cuchillo", ordenando la circuncisin de los varones y la extirpacin de los labios pequeos de la vulva en las nias. El propio Man dice: "los tshandalas son el fruto del adulterio, incesto y crimen" (tal es la consecuencia necesaria del concepto "cra"). Toda su indumentaria debe reducirse a andrajos tomados de los cadveres, su vajilla, a ollas rotas, su adorno, a hierro viejo, y su culto, al de los espritus del mal; deben vagar sin hallar paz en ninguna parte. Se les prohibe escribir de izquierda a derecha y servirse para escribir de la diestra, lo cual est reservado a los virtuosos, a las "personas de raza". Estas disposiciones son harto instructivas; en ellas se da la humanidad aria en toda su pureza y originalidad; puede verse que el concepto "sangre pura" es todo lo contrario de un concepto inofensivo. Resulta claro, por otra parte, en qu pueblo se ha perpetuado el odio, el odio tshandala, a esta "humanidad"; dnde este odio se ha hecho religin, genio... Desde este punto de vista, los Evangelios, y, sobre todo, el Libro de Enoch, constituyen un documento de primer orden. El cristianismo, de raz juda y slo comprensible como planta crecida en este suelo, representa la reaccin a toda moral de casta, raza y privilegio; es la religin antiaria por excelencia. Significa el cristianismo la transmutacin de todos los valores arios, el triunfo de los valores tshandalas; el evangelio predicado a los pobres y humildes, la sublevacin total de todos los oprimidos, miserables, malogrados y desheredados contra la "raza"; la inmortal venganza tshandala como religin -del amor... Esper que lo presentado previamente motive al lector a tener un pensamiento constructivo de sombrero amarillo evaluando los beneficios que podra conseguir, lo cruce con el pensamiento de sombrero negro y establezca que es lo que puede perder o pueda fallar y cmo evitarlo, aplique el pensamiento de sombrero blanco para sacar el costo- beneficio de su accin y finalmente se ponga el sombrero rojo y sin pensar en nada, establezca el sentimiento que esta lectura le ha producido. Finalmente colquese el sombrero de color verde y empiece a romper paradigmas y a crear. Esta metodologa no es experimental, ha sido probada y ha dado espectaculares resultados. Ha sido desarrollada por el Dr. Edward de Bono que es una autoridad mundial en el Desarrollo de la Capacidad de Pensar. En la parte final se presenta un resumen de su trayectoria. Toda la educacin superior en Alemania ha perdido lo principal: el fin y los medios conducentes al logro del mismo. Se ha olvidado que la educacin misma, la ilustracin, es el fin-y no "el Reich"-; que para tal fin se requieren educadores, y no profesores de enseanza secundaria y catedrticos de Universidad... Hacen falta educadores que ellos mismos estn educados; espritus superiores, aristocrticos, probados a cada instante, probados tanto por lo que dicen como por lo que callan, cultivos maduros y sazonados, y no esos patanes eruditos que el colegio y la Universidad ofrecen hoy a la juventud como "ayas superiores". Faltan los educadores, abstraccin hecha de las excepciones; quiere decir, la premisa primordial de la educacin; de ah la decadencia de la cultura alemana. 'Una de esas rarsimas excepciones es mi venerable amigo lakob Burckhardt, de Basilea; a l, ms que a nadie, debe Basilea su supremaca en humanidad. El resultado efectivo que logran los "establecimientos superiores de enseanza" en Alemania es un adiestramiento brutal con miras a hacer con un mnimo de prdida de tiempo a multitud de jvenes aprovechables, exportables, para la administracin pblica. "Educacin superior" y "multitud" son desde un principio trminos inconciliables. Toda educacin superior ha de estar reservada a la excepcin; hay que ser un hombre privilegiado para tener derecho a tan alto privilegio. Todas las cosas grandes, todas las cosas hermosas, jams pueden ser patrimonio de todos pulchrum est paucorum hominum. Qu es lo que determina la decadencia de la cultura alemana? La circunstancia de que la' "educacin superior" ha dejado de ser un privilegio; el democratismo de la "ilustracin general", vulgarizada... No ha de olvidarse que los privilegios militares efectivamente imponen la afluencia excesiva a los establecimientos superiores de enseanza, quiere decir, su ruina. En la Alemania de hoy ya nadie puede procurar a sus hijos una educacin refinada, si as lo desea; todos nuestros establecimientos superiores de enseanza estn orientados hacia la ms equvoca mediocridad, con sus profesores, programas de enseanza y fines didcticos. Y en todas partes prevalece una precipitacin indecorosa, como si algo estuviese perdido, porque a los veintitrs aos el joven no est "listo", no sabe dar una respuesta a la "cuestin principal", la de la orientacin profesional. Desgraciadamente mi hermana se ha convertido en una amiga mortal de L[ou]; su indignacin moral ha durado todo el tiempo. Ahora pretende saber lo que significa mi filosofa. Ha escrito a mi madre que haba visto mi filosofa entrar en la vida de Tautemburg y que est asustada, yo amo el mal, pero ella ama el bien. Si fuera catlica entrara en un convento "para expiar el dao que se producir". Resumiendo, tengo a "la virtud" de Naumburg en contra: se ha producido una verdadera ruptura entre nosotros; y mi madre fu tan lejos al pronunciar cierta palabra que hice mi maleta y a la maana siguiente, temprano, march a Leipzig. Mi hermana (que no quera venir a Naumburg en tanto yo estuviera all y que an est en Tautenburg) hizo un comentario irnico sobre las cosas: "as empez la cada de Zaratustra". De hecho es el inicio del comienzo. Esta carta es para ti y para tu querida esposa, no me tomen por un misntropo. De todo corazn. En lo que concierne al amigo R[e], me paso lo mismo siempre [desde Gnova], no puedo asistir al lento hundimiento de una naturaleza extraordinaria sin ponerme furioso Esta falta de objetivos! Y por ello mismo este poco deseo por los medios, por el trabajo, esta carencia de aplicacin e incluso de exactitud cient[fica] Ese incesante despilfarro! Si al menos fuera un derroche por el placer de derrochar! Pero tiene todo el aspecto de la mala conciencia. Veo por todas partes los defectos de la educacin, un hombre debe ser educado para ser soldado, en cualquier sentido. Y la mujer debe ser educada para ser la mujer del soldado, en cualquier sentido. No se inquieten demasiado por los arrebatos de mis delirios de grandeza o de mi vanidad herida: y si por casualidad yo mismo alguna vez hubiera de quitarme la vida por dichos afectos, tampoco entonces habra demasiado por lo que llorar. Que les importa a ustedes, quiero decir a usted y a Lou, mis fantasas! Consideren muy mucho entre ustedes que al fin y al cabo soy ya un medio-inquilino de un manicomio, enfermo de la cabeza, a quien la soledad ha desconcertado completamente. Por esto he llegado a la comprensible razn de mi situacin, despus de haber tomado por desesperacin una increble dosis de opio: en vez de haber perdido la razn parece que finalmente me viene. Por lo dems he estado enfermo durante semanas: y si les digo que durante 20 das el tiempo aqu ha sido como en Orta, mi estado les parecer ms comprensible. Pido a Lou que me perdone todo -prometo- slo intentar hacer lo mismo: quiz tenga la ocasin de perdonarle tambin algo a ella. Considere Usted que yo provengo de circulos donde toda mi evolucin se considera recriminable y se la recrimina; fue slo una consecuencia de que mi madre, el ao pasado, me llamara "afrenta para la familia" y "una vergenza para la tumba de mi padre". Mi hermana... me ha declarado su franca enemistad hasta que emprenda el camino de vuelta y me esfuerce "en llegar a ser una persona buena y autntica". Ambas me consideran un "egoista, fro y duro de corazn"; tambin Lou antes de conocerme ms cerca tena de m la opinin de que era un carcter vulgar del todo y bajo, "siempre dispusto a aprovecharme de los otros para mis fines"; Cosima ha hablado de m como de un espa que se introduce en la intimidad de otros y que, cuando la tiene, hace de ella lo que quiere; Wagner es rico en malas ocurrencias; pero qu dice Usted del hecho de que intercambiara cartas (incluso con mis medicos) para manifestar su conviccin de que mi cambio de modo de pensar se deba a vicios perversos, suguiriendo la pederastia? Finalmente: slo ahora, tras la publicacin del Zaratustra, llegar lo peor, dado que con mi "libro santo" he desafiado a todas las religiones. Me acabo de mirar al espejo; nunca haba visto semejante aspecto. Un buen humor ejemplar, bien alimentado y diez aos ms joven de lo permitido.. En mi trattoria consigo sin duda los mejores bocados que hay: siempre se me indica lo que en ese momento est especialmente logrado... Aqu el sol sale un da tras otro con la misma implacable plenitud y claridad; la esplndida esbeltez del rbol en candente amarillo, el cielo y el gran ro de un tierno azul, el aire de la mayor pureza: un Claude Lorrain como haba soado verlo... En todos los aspectos encuentro esto digno de vivirse... Mi habitacin, emplazamiento de primera en el centro, sol desde tempranas horas hasta la tarde, vistas al pallazzo Carignano, a la piazza Carlo Alberto y, ms all a las verdes montaas: 25 francos al mes con servicio, incluida la limpieza de botas. En la trattoria pago por cada comida 1 franco con 15 y aado, cosa que sin duda se toma como excepcin otros 10 cntimos. A cambio obtengo una porcin muy grande de minestra, bien sea seca, o bien en bouillon... Entonces escrib a las cortes europeas, en una arrogancia heroico-aristofnica, una proclama para aniquilar a la casa Hohenzollern, esta raza de criminales e idiotas escarlata desde hace ms de cien aos; para ello dispuse del trono de Francia, incluida Alsacia, declarando emperador a Vctor Buonaparte, el hermano de nuestra Laetitia, y nombrando embajador de mi corte a mi distinguido Ms. Bourdeau A la princesa Ariadna, mi amada. Es un prejuicio que yo sea un ser humano. Pero ya he vivido entre los hombre y conozco todo lo que los hombre pueden experimentar, desde lo ms mnimo hasta lo ms alto. Yo he sido entre los indios Buda, en Grecia Dionisos, Alejandro y Cesar son mis encarnaciones, igual que el poeta de Shakespeare, Lord Bacon. Por ltimo fui adems Voltaire y Napolen, quizs tambin Richard Wagner... Pero esta vez vengo como el triunfante Dionisos, que har de la Tierra un da festivo... No es que tenga mucho tiempo... Los cielos se alegran de que yo este aqu... Tambin he estado colgado en la cruz..."

Bueno, despus de la presentacin al trabajo

Todava una palabra, en este punto, sobre el origen y la fina­lidad de la pena --dos problemas que son distintos o debe­ran serlo: por desgracia, de ordinario se los confunde. Cmo actan, sin embargo, en este caso los genealogistas de la moral habidos hasta ahora? De modo ingenuo, como siempre --: descubren en la pena una finalidad cualquiera, por ejemplo, la venganza o la intimidacin, despus colocan despreocupadamente esa finalidad al comienzo, como cau­sa fiendi [causa productiva] de la pena y -- ya han acabado. La finalidad en el derecho53 es, sin embargo, lo ltimo que ha de utilizarse para la historia gentica de aqul: pues no existe principio ms importante para toda especie de ciencia histrica que ese que se ha conquistado con tanto es­fuerzo, pero que tambin debera estar realmente conquis­tado, -- a saber, que la causa de la gnesis de una cosa y la uti­lidad final de sta, su efectiva utilizacin e insercin en un sistema de finalidades, son hechos toto coelo [totalmente] separados entre s; que algo existente, algo que de algn modo ha llegado a realizarse, es interpretado una y otra vez, por un poder superior a ello, en direccin a nuevos prop­sitos, es apropiado de un modo nuevo, es transformado y adaptado a una nueva utilidad; que todo acontecer en el mundo orgnico es un subyugar, un enseorearse, y que, a su vez, todo subyugar y enseorearse es un reinterpretar, un reajustar, en los que, por necesidad, el sentido anterior y la finalidad anterior tienen que quedar oscurecidos o in­cluso totalmente borrados. Por muy bien que se haya com­prendido la utilidad de un rgano fisiolgico cualquiera (o tambin de una institucin jurdica, de una costumbre so­cial, de un uso poltico, de una forma determinada en las ar­tes o en el culto religioso), nada se ha comprendido an con ello respecto a su gnesis: aunque esto pueda sonar muy molesto y desagradable a odos ms viejos, -- ya que desde antiguo se haba credo que en la finalidad demostrable, en la utilidad de una cosa, de una forma, de una institucin, se hallaba tambin la razn de su gnesis, y as el ojo estaba he­cho para ver, y la mano estaba hecha para agarrar. Tambin se ha imaginado de este modo la pena, como si hubiera sido inventada para castigar. Pero todas las finalidades, todas las utilidacles son slo indicios de que una voluntad de poder se ha enseoreado de algo menos poderoso y ha impreso en ello, partiendo de s misma, el sentido de una funcin; y la historia entera de una cosa, de un rgano, de un uso, pue­de ser as una ininterrumpida cadena indicativa de inter­pretaciones y reajustes siempre nuevos, cuyas causas no tie­nen siquiera necesidad de estar relacionadas entre s, antes bien a veces se suceden y se relevan de un modo meramen­te casual. El desarrollo de una cosa, de un uso, de un r­gano es, segn esto, cualquier cosa antes que su progressus hacia una meta, y menos an un progreso lgico y brevsi­mo, conseguido con el mnimo gasto de fuerza y de costes, -- sino la sucesin de procesos de avasallamiento ms o me­nos profundos, ms o menos independientes entre s, que tienen lugar en la cosa, a lo que hay que aadir las resisten­cias utilizadas en cada caso para contrarrestarlos, las meta­morfosis intentadas con una finalidad de defensa y de reac­cin, as como los resultados de contraacciones afortuna­das. La forma es fluida, pero el sentido lo es todava ms... Incluso en el interior de cada organismo singular las cosas no ocurren de manera distinta: con cada crecimiento esencial del todo cambia tambin de sentido de cada uno de los rganos, -- y a veces la parcial ruina de los mismos, su reduccin numrica (por ejemplo, mediante el aniquila­miento de los miembros intermedios), pueden ser un signo de creciente fuerza y perfeccin. He querido decir que tam­bin la parcial inutilizacin, la atrofia y la degeneracin, la prdida de sentido y conveniencia, en una palabra, la muer­te, pertenecen a las condiciones del verdadero progressus: el cual aparece siempre en forma de una voluntad y de un ca­mino hacia un poder ms grande, y se impone siempre a costa de innumerables poderes ms pequeos. La grande­za de un progreso se mide, pues, por la masa de todo lo que hubo que sacrificarle; la humanidad en cuanto masa, sacrificada al florecimiento de una nica y ms fuerte espe­cie hombre -- eso sera un progreso... -- Destaco tanto ms este punto de vista capital de la metdica histrica cuanto que, en el fondo, se opone al instinto y al gusto de poca hoy dominantes, los cuales preferiran pactar incluso con la ca­sualidad absoluta, ms an, con el absurdo mecanicista de todo acontecer, antes que con la teora de una voluntad de poder que se despliega en todo acontecer. La idiosincrasia democrtica opuesta a todo lo que domina y quiere domi­nar, el moderno misarquismo54 (por formar una mala pala­bra para una mala cosa), de tal manera se han ido poco a poco transformando y enmascarando en lo espiritual, en lo ms espiritual, que hoy ya penetran, y les es lcito penetrar, paso a paso en las ciencias ms rigurosas, ms aparente­mente objetivas; a m me parece que se han enseoreado ya incluso de toda la fisiologa y de toda la doctrina de la vida, para dao de las mismas, como ya se entiende, pues les han escamoteado un concepto bsico, el de la autntica activi­dad. En cambio bajo la presin de aquella idiosincrasia se coloca en el primer plano la adaptacin, es decir, una actividad de segundo rango, una mera reactividad, ms an, se ha definido la vida misma como una adaptacin interna, cada vez ms apropiada, a circunstancias externas (Herbert Spencer). Pero con ello se desconoce la esencia de la vida, su voluntad de poder; con ello se pasa por alto la supremaca de principio que poseen las fuerzas espontneas, agresivas, in­vasoras, creadoras de nuevas interpretaciones, de nuevas direcciones y formas, por influjo de las cuales viene luego la adaptacin; con ello se niega en el organismo mismo el papel dominador de los supremos funcionarios, en los que la voluntad de vida aparece activa y conformadora. Recur­dese lo que Huxley reproch a Spencer -- su nihilismo ad­ministrativo; pero se trata de algo ms que de adminis­trar... Prostitutas Barcelona Simples cambios de detalle introducidos, por ejemplo, en las mquinas de hilar y que las hagan ms productivas exigen ya un desembolso mayor de material de hilado, una ampliacin de las mquinas preparatorias, etc. d se va acumulando, pues entre tanto, y su acumulacin no es funcin suya, sino el resultado de repetidos procesos P... P. Su propia funcin es la de perdurar en su estado de dinero hasta que, gracias a los repetidos ciclos de valorizacin, es decir, desde fuera, se acreciente lo bastante para alcanzar la cuanta mnima indispensable para poder desempear su funcin activa, la cuanta sin la cual no puede entrar realmente como capital-dinero, y en su caso como parte acumulada del capital en dinero D en funciones, en la funcin de ste. Durante el intervalo, se va acumulando y slo existe bajo la forma de un tesoro en formacin, en desarrollo. La acumulacin de dinero, el atesoramiento, aparece aqu, por tanto, como un proceso que va aparejado transitoriamente a la verdadera acumulacin, a la ampliacin de la escala en la que opera el capital industrial. Transitoriamente, pues mientras el tesoro se mantiene en su estado de tesoro, no funciona como capital, no toma parte en el proceso de acrecentamiento, sigue siendo una suma de dinero que aumenta pura y simplemente porque, sin intervencin suya, el dinero existente se va guardando en el mismo cajn. Prostitutas BCN Primero. Tan pronto como se realiza el acto D - Mp, las mercancas (Mp) dejan de ser mercancas para convertirse en una de las modalidades del capital industrial en su forma funcional de P, de capital productivo. Con ello, sus orgenes quedan borrados; ya slo existen como modalidades de existencia del capital industrial, incorporadas a l. Queda en pie, sin embargo, la necesidad de la reproduccin para poder reponerlas, y, en este sentido, podemos decir que el rgimen capitalista de produccin se halla condicionado por los tipos de produccin que quedan al margen de su fase de su desarrollo. No obstante, la tendencia del rgimen capitalista es la de ir convirtiendo toda la produccin, dentro de lo posible, en produccin de mercancas; el medio principal de que se vale para ello consiste, precisamente en incorporarlas de este modo a su proceso circulatorio. La produccin de mercancas, al llegar su fase de desarrollo, es la produccin capitalista de mercancas. La intervencin del capital industrial estimula en todas partes esta transformacin, que lleva aparejada la de todos los productores directos en obreros asalariados. Prostitutas Pero, segn el supuesto de que aqu partimos, toda esta produccin anual de oro -por medio de la cual se sustraen constantemente al mercado fuerza de trabajo y materiales de produccin y se aporta constantemente a l dinero adicional -slo repone el dinero desgastado durante el ao, slo sirve, por tanto, para mantener en su plenitud de medio de pago la masa social de dinero que existe constantemente, aunque en proporciones variables, bajo las dos formas de tesoro y de dinero en circulacin. Prostitutas Barcelona Mientras existe como capital-mercancas o permanece en el mercado, es decir, mientras se encuentra en el intervalo entre el proceso de produccin de que procede y el proceso de consumo a que se destina, el producto es mercanca almacenada. Como mercanca en el mercado y, por tanto, en estado de almacenamiento, el capital-mercancas aparece dos veces en cada ciclo: una vez como producto-mercanca del capital en funciones cuyo ciclo se estudia; otra vez, en cambio, como producto-mercanca de otro capital, que tiene que encontrarse en el mercado para poder comprarse y transformarse en capital productivo. Cabe, ciertamente, la posibilidad de que este segundo capital-mercancas se produzca expresamente por encargo. En este caso, se interrumpir el proceso mientras se produzca. Sin embargo, la marcha del proceso de produccin y reproduccin exige que una masa de mercancas (medios de produccin) figure constantemente en el mercado; es decir, que se halle constantemente almacenada. El capital incluye, asimismo, la compra de fuerza de trabajo, y la forma dinero no es, aqu, ms que la forma valor de los medios de vida, que el obrero necesita encontrar, en su mayor parte, en el mercado. En esto nos detendremos ms adelante, conforme avancemos en el presente apartado. Por ahora, basta con dejar sentado este punto. S nos situamos en el punto de vista del valor-capital en funciones ya convertido en producto-mercancas y pendiente de ser vendido o transformado nuevamente en dinero, es decir, que acta ya en el mercado como capital-mercancias, veremos que el estado que reviste bajo la forma de almacenamiento constituye una permanencia involuntaria y contraproducente en el mercado. Cuanto ms rpidamente se venda, mejor funcionar el proceso de reproduccin. La permanencia bajo el cambio de forma M' - D' impide el cambio real de materia que tiene que operarse en el ciclo del capital, e impide tambin su funcin ulterior de capital productivo. Por otra parte, la existencia constante de la mercanca en el mercado, el almacenamiento de mercancas, es para D - M condicin de funcionamiento del proceso de reproduccin, as como de la inversin de capital nuevo o adicional. Madrid scorts La reserva adicional de produccin se reduce ahora en 1/3. Como 4/5 de 300 libras esterlinas, del capital adicional II, era = 240 libras esterlinas, ahora es = 160 libras esterlinas solamente; es decir, representa una reserva adicional para 2 semanas, en vez de 3. Ahora, se renueva cada 2 semanas en vez de cada 3 y para 2 semanas solamente, en vez de 3, como antes. Por tanto, las compras, por ejemplo, en el mercado de algodn se repiten con mayor frecuencia y en menores proporciones. Pero al mercado se sustrae la misma cantidad de algodn, pues la masa del producto sigue siendo la misma que antes. Lo que ocurre es que esa cantidad se distribuye de distinto modo en el tiempo y en un perodo de tiempo ms largo. Supongamos, por ejemplo, que se trate de 3 meses y de 2 y que el consumo anual de algodn sea de 1,200 balas. En el primer caso, el cuadro de ventas sera el siguiente: Saunas valencia Hemos visto que los elementos fijos y circulantes del capital productivo tienen una rotacin distinta y que se realiza en distintos perodos, y asimismo que los distintos elementos integrantes del ca­pital fijo afectado a la misma industria tienen tambin distintos perodos de rotacin, segn su distinto periodo de vida y, por tanto, de reproduccin. (Vase al final de este captulo, apartado 6 [pp. 175 ss.]), acerca de las diferencias reales o aparentes en cuanto a la rotacin de los distintos elementos del capital circulante en la misma industria.) Contactos Barcelona Esto se halla en abierta contradiccin con la teora ricardiana del valor y tambin con su teora de la ganancia, que es, en realidad, la teora de la plusvala. Ricardo slo se fija en la distincin entre el capital fijo y el capital circulante en la medida en que las distintas proporciones de ambos en ramas industriales distintas, siendo los capitales iguales, influyen en la ley del valor, y concretamente, en la medida en que la elevacin o el descenso de los salarios por efecto de estas circunstancias afecta a los precios. Sin embargo, an dentro de los lmites de esta reducida investigacin, la confusin del capital fijo y circulante con el capital constante y variable le lleva a cometer los ms grandes errores y lo induce a partir, en realidad, de una base completamente falsa de investigacin. 1 Al englobar la parte del valor del capital invertida en fuerza de trabajo en la categora del capital circulante, se desarrolla de un modo falso, a su vez, el concepto de este capital, y especialmente las circunstancias que hacen que la parte de capital, invertida en trabajo se incluya en esta categora. 2 Se confunde la razn segn la cual la parte de capital invertida en trabajo es capital variable con aquella segn la cual es capital circulante, por oposicin al capital fijo. Putas en Mallorca En segundo lugar, la mitad del valor-capital primitivamente desembolsado de 900 libras esterlinas = 450 libras, que a) ha ido revistiendo sucesivamente la forma de capital-dinero, la de capital productivo y la de capital-mercancas y b) apareca simultnea y continuamente presentando en parte la forma de capital-dinero, en parte la de capital-mercancas y en parte la de capital productivo, se desprendera de la rbita de la industria X y aparecera, por tanto, en el mercado de dinero como capital-dinero adicional, influyendo en l como un nuevo aflujo. Estas 450 libras esterlinas disponibles actan como capital-dinero, no porque sean dinero superfluo para la explotacin de la industria X, sino porque son parte integrante del valor-capital originario, por cuya razn siguen actuando como capital y no se destinan a invertirse como simple medio de circulacin. La forma ms inmediata de hacer que funcionen como capital es lanzarlas al mercado de dinero como capital-dinero. De este modo, podra (prescindiendo del capital fijo) doblarse la escala de la produccin. Con el mismo capital desembolsado de 900 libras esterlinas podra explotarse un proceso de produccin de doble volumen. Ragazze Spagna En esta forma, saltan inmediatamente a la vista dos cosas. scort de lujo en Barcelona El hecho de que la parte del capital invertida en salarios forme parte de los elementos circulantes del capital productivo, comparta la cualidad de capital circulante, por oposicin a la parte fija del capital productivo, con una parte de los factores materiales creadores del producto, las materias primas, etc., no tiene absolutamente nada que ver con la funcin que esta parte variable desempea en el pro­ceso de valorizacin, por oposicin a la parte constante. Slo guarda relacin con el hecho de que esta parte del valor-capital desembolsado tiene que reponerse, renovarse, y por tanto reproducirse, a base del valor del producto, por medio de la circulacin. La operacin de comprar y volver a comprar la fuerza de trabajo forma parte del proceso de circulacin. Pero es dentro del proceso de produccin donde el valor invertido en fuerza de trabajo se convierte (no para el obrero, sino para el capitalista) de una magnitud determinada, constante, en una magnitud variable, mediante lo cual el valor des­embolsado se convierte tambin en valor-capital, en capital, en valor que se valoriza. Pero, al presentar como parte circulante del capital productivo, como hace A. Smith, no el valor invertido en fuerza de trabajo, sino el invertido en los medios de vida del obrero, se cierra el paso a la comprensin de la diferencia que meda entre el capital variable y el constante y, por tanto, del proceso de la produccin capi­talista en general. El concepto de esta parte del capital como capital variable, por oposicin al capital constante, o sea, el invertido en los factores materiales de creacin del producto, queda enterrado bajo el concepto de que la parte del capital invertida en fuerza de trabajo per­tenece con respecto a la rotacin a la parte circulante del capital pro­ductivo. Y el sepultamiento se completa, al sustituir la fuerza de trabajo por los medios de vida del obrero, como elemento del capital productivo. El que el valor de la fuerza de trabajo se desembolse en dinero o directamente en medios de vida, es indiferente. Aunque, naturalmente, esto ltimo slo puede representar, dentro de la pro­duccin capitalista, una excepcin .2 escort Barcelona Dice Adam Smith, libro I, cap. VI p. 50: "En toda sociedad, pues, el precio de cualquier mercanca se resuelve en una u otra de esas partes (salario, ganancia, renta del suelo) o en las tres a un tiempo, y en todo pueblo civilizado las tres entran, en mayor o menor grado, con el precio de casi todos los bienes"; o, como se dice ms adelante, pp. 51 - 2: "Salario, beneficio y renta son las tres fuentes originarias de toda clase de renta de todo valor de cambio" Ms abajo investigaremos en detalle esta teora de Adam. Smith sobre las "partes integrantes del precio de las mercancas". Ms adelante, dice: "Siendo ste el caso, como hemos visto, respecto a cada mercanca particular tomada separadamente, tambin ha de acontecer lo mismo respecto a todo el conjunto de las que componen el producto anual de la tierra y del trabajo de cada pas. El precio total o el valor en cambio de aquel producto anual no puede por menos de resolverse necesariamente en esas tres partes, y distribuirse entre los habitantes del pas, como salarios del trabajo, o como beneficios del capital, o como renta de la tierra" (libro II, cap. II, p. 259) barcelona masajes

Quien se pica, ajos come.

Cierto que esto es aplicable tambin a M (= M + m). Pero con la diferencia de que M', donde M y m no son tampoco ms que partes proporcionales de valor de la misma masa homognea de mercancas, hace referencia a su origen P, del que es producto directo, mientras que en D', forma derivada directamente de la circulacin, ha desaparecido toda relacin directa con P. eclipse sexual Al lado de la verdadera acumulacin, o sea, la transformacin de la plusvala en capital productivo (con su correspondiente reproduccin en escala ampliada), discurre, pues, la acumulacin de dinero, mediante la cual se va amasando una parte de la plusvala como capital-dinero latente, llamado a funcionar como capital activo adicional tan pronto como cobra cierto volumen. barcelona acompaante 1) La distincin entre el capital fijo y el capital circulante se confunde con la distincin entre el capital productivo y el capital-mercancas. La misma mquina, por ejemplo, es capital circulante s figura como mercanca en el mercado y capital fijo s se incorpora al proceso de produccin. En estas condiciones, es imposible comprender, en absoluto, por qu una determinada clase de capital tiene ms de fijo o de circulante que la otra. girlsbcn Vino luego, en 1860, el Mines' Inspection Act por el cual se sometan las minas a la inspeccin de funcionarios pblicos nombrados al efecto y se dispona que no pudiesen trabajar en ellas muchachos de edad de 10 a 12 aos que no tuvieran un certificado escolar o asistieran a la escuela durante cierto nmero de horas. Esta ley se qued en letra muerta, por el nmero ridculamente pequeo de los inspectores nombrados, sus escasas facultades y otra serie de causas que iremos viendo en detalle. escorts barcelona Por tanto, en la relacin o razn de valor en que la levita acta como equivalente del lienzo, la forma levita es considerada como forma del valor. El valor de la mercanca lienzo se expresa, por consiguiente, en la materialidad corprea de la mercanca levita; o lo que es lo mismo, el valor de una mercanca se expresa en l valor de uso de otra. Considerado como valor de uso, el lienzo es un objeto materialmente distinto de la levita, pero considerado como valor es algo "igual a la levita" y que presenta, por tanto, la misma fisonoma de sta. Esto hace que revista una forma de valor distinta de su forma natural. En su identidad con la levita se revela su verdadera naturaleza como valor, del mismo modo que el carcter carneril del cristiano se revela en su identidad con el cordero de Dios. prostitutas marbella Muy otra cosa acontece con el capital adicional de 2,000 libras esterlinas. El proceso de formacin de este capital lo conocemos al dedillo. Este capital es plusvala capitalizada. No encierra, desde su origen, ni un solo tomo de valor que no provenga de trabajo ajeno no retribuido. Los medios de produccin a los que se incorpora la fuerza de trabajo adicional, as como los medios de vida con que sta se mantiene, no son ms que partes integrantes del producto excedente, del tributo arrancado anualmente a la clase obrera por la clase capitalista. Cuando sta, con una parte del tributo, le compra a aqulla fuerza de trabajo adicional, aunque se la pague por todo lo que vale, cambindose equivalente por equivalente, no hace ms que acudir al viejo procedimiento del conquistador que compra mercancas al vencido y las paga con su propio dinero, con el dinero que antes le ha robado. Acompaantes Barcelona Las severas leyes contra las coaliciones hubieron de derogarse en 1835, ante la actitud amenazadora del proletariado. No obstante, slo fueron derogadas parcialmente. Hasta 1859 no desaparecieron algunos hermosos vestigios de los antiguos estatutos que todava se mantenan en pie. Finalmente, la ley votada por el parlamento el 29 de junio de 1871 prometi borrar las ltimas huellas de esta legislacin de clase, mediante el reconocimiento legal de las tradeuniones. Pero una ley parlamentaria de la misma fecha ("An act to amend the criminal law relating to violence, threats and molestation") restablece, en realidad, el antiguo estado de derecho bajo una forma nueva. Mediante este escamoteo parlamentario, los recursos de que pueden valerse los obreros en caso de huelga o lockout (huelga de los fabricantes coaligados, unida al cierre de sus fbricas), se sustraen al derecho comn y se someten a una legislacin penal de excepcin, que los propios fabricantes son los encargados de interpretar, en su funcin de jueces de paz. Dos aos, antes, la misma Cmara de los Comunes y el mismo Mr. Gladstone, con su proverbial honradez, haban presentado un proyecto de ley aboliendo todas las leyes penales de excepcin contra la clase obrera. Pero no se le dej pasar de la segunda lectura, y se fue dando largas al asunto, hasta que, por fin, el "gran partido liberal", fortalecido por una alianza con los tories, tuvo la valenta necesaria para votar contra el mismo proletariado que le haba encaramado en el Poder. No contento con esto, el "gran partido liberal" permiti que los jueces ingleses, que tanto se desviven en el servicio de las clases gobernantes, desenterrasen las leyes ya prescritas sobre las "conspiraciones" y las aplicasen a las coaliciones obreras. Como se ve, el parlamento ingls renunci a las leyes contra las huelgas y las tradeuniones de mala gana y presionado por las masas, despus de haber desempeado l durante cinco siglos, con el egosmo ms desvergonzado, el papel de una tradeunin permanente de los capitalistas contra obreros.

La levita es un valor de uso que satisface una necesidad concreta. Para crearlo, se requiere una determinada clase de actividad produc­tiva. Esta actividad est determina por su fin, modo de operar, objeto, medios y resultado. El trabajo cuya utilidad viene a ma­terializarse as en el valor de uso de su producto o en el hecho de que su producto sea un valor de uso, es lo que llamamos, resumiendo todo eso, trabajo til. Considerado desde este punto de vista, el tra­bajo se nos revela siempre asociado a su utilidad. masajes bilbao 113 La concurrencia entre tejedores manuales y tejedores mecnicos se prolong en Inglaterra hasta la promulgacin de la ley de beneficencia de 1833 gracias a los socorros parroquiales, que ayudaban un poco a los jornales, cuando ya stos haban descendido por debajo del mnimum de vida. "El venerable Mr. Turner era, en 1827. prroco de Wilmslow. en Cheshire. un distrito industrial. Las preguntas formuladas por el Comit de emigracin y las respuestas de Mr. Turner revelan cmo se mantena en pie la concurrencia entre el trabajo manual y la maquinaria. Pregunta: "El empleo del telar mecnico, no ha desplazado al telar manual?" Respuesta: "Indudablemente; y an lo habra desplazado ms de lo que lo ha hecho, si no se hubiera puesto a los tejedores manuales en condiciones que les permite someterse a una reduccin de salarios." Pregunta: "Los tejedores manuales, que se contentan con un salario insuficiente para vivir, acuden al socorro parroquial para completar su sustento?" Respuesta: "As es, y en realidad el duelo entre los tejedores manuales y los tejedores mecnicos se sostiene gracias a este socorro de caridad." He ah, pues, las ventajas que el empleo de la maquinaria supone para los trabajadores: pauperismo humillante o emigracin; de artesanos respetados y en cierto modo independientes, se ven convertidos en pobres mendigos, que comen el pan humillante de la caridad. Y a esto llaman un mal propio de los tiempos!" (A prize Essay on the comparative merits of Competition and Co-operation, Londres, 1834, p. 29.) saunas valencia En los principados del Danubio, las prestaciones de los vasallos llevaban aparejadas rentas en especie y todo lo que constituye el aparato de la servidumbre de la gleba; aquellas prestaciones constituan, sin embargo, el tributo principal abonado a la clase gobernante. Donde esto acontece, lo normal es que la servidumbre de la gleba surja de las prestaciones de vasallaje, y no a la inversa.11 Tal, por ejemplo, en las provincias rumanas. El rgimen primitivo de produccin de estos territorios se basaba en la propiedad colectiva, pero no al modo eslavo, ni mucho menos al modo indio. Una parte de las tierras se cultivaba individualmente por los miembros de la colectividad, como propiedad individual libre; otra parte -el ager publicus (46)- era cultivada en comn. Una parte de los productos de este trabajo colectivo se destinaba a formar un fondo de reserva para hacer frente a las malas cosechas y a otras eventualidades; otra parte, a alimentar el erario, a sufragar los gastos de la guerra, de la religin y dems atenciones colectivas. Andando el tiempo, los dignatarios guerreros y eclesisticos usurparon la propiedad colectiva y sus prestaciones. El trabajo de los campesinos libres sobre sus tierras colectivas se convirti en trabajo de vasallos para los usurpadores de la propiedad comunal. A la par con esto, fueron desarrollndose toda una serie de relaciones de vasallaje, relaciones que, sin embargo, slo tenan una existencia de hecho. Hasta que Rusia, la redentora universal, so pretexto de abolir el vasallaje, elev esas relaciones a ley. Huelga decir que el Cdigo de trabajo de prestacin, proclamado en 1831 por el general ruso Kisselev, haba sido dictado por los propios boyardos. De este modo, Rusia se atraa de un golpe a los magnates de los principados del Danubio y se ganaba las simpatas charlatanescas de los cretinos liberales de toda Europa. posicionamiento web El salario, que en estas industrias a que nos hemos referido es ya de suyo bastante msero (en las escuelas de tejer paja, el salario mximo excepcional de los nios es de 3 chelines), se reduce todava en proporciones muy inferiores a su cuanta nominal por medio del sistema truck (96), aplicado sobre todo en los distritos puntilleros.178 graficas barcelona Dos mercancas distintas, A y B, en nuestro ejemplo el lienzo y la levita, desempean aqu dos papeles manifiestamente distintos. El lienzo expresa su valor en la levita; la levita sirve de material para esta expresin de valor. La primera mercanca desempea un papel activo, la segunda un papel pasivo. El valor de la primera mercanca aparece bajo la forma del valor relativo, o lo que es lo mismo, reviste la forma relativa del valor. La segunda mercanca funciona como equivalente, o lo que es lo mismo, reviste forma equivalencial. discotecas en espaa de otra mercanca como su forma propia de valor. night spain Antes de pasar a los verdaderos obreros agrcolas, vamos a ver, a la luz de un ejemplo, cmo actan las crisis incluso sobre el sector mejor retribuido de la clase obrera, sobre su aristocracia. Se recordar que el ao 1857 trajo consigo una de esas grandes crisis con que se cierra siempre el ciclo industrial. El plazo siguiente venci en 1866. Ya descontada en los verdaderos distritos fabriles por la crisis algodonera, que vino a lanzar a las grandes sedes centrales del mercado de dinero mucho capital, arrojndolo de su rbita habitual de inversin, la crisis cobr esta vez un carcter predominantemente financiero. Su explosin, en mayo de 1866, fue sealada por la bancarrota de un gigantesco banco londinense, que inmediatamente desencaden la quiebra de innumerables sociedades financieras de especulacin. Una de las grandes ramas industriales de Londres afectadas por la catstrofe fue la de la construccin de buques de hierro. Durante la poca de las grandes especulaciones, los magnates de esta industria, no slo haban rebasado desmedidamente los lmites de su produccin, sino que adems haban firmado numerosos contratos de suministro, contando con que las fuentes del crdito iban a seguir manando con la misma abundancia. Y sobrevino la tremenda reaccin, que todava hoy, a fines de marzo de 1867, dura en otras industrias de Londres.72 Para caracterizar la situacin de los obreros, reproduciremos el siguiente pasaje, tomado de una extensa informacin de un corresponsal del Morning Star, que visit a comienzos de 1867 los centros principales de la miseria. "En el este de Londres, en los distritos de Poplar, Millwall, Greenwich, Deptford, Limehouse y Canning Town viven en la ms extrema miseria no menos de 15,000 obreros, con sus familias; de ellos, ms de 3,000 son mecnicos diestros. Sus fondos de reserva estn agotados por seis y ocho meses sin trabajo... Me cost gran esfuerzo llegar hasta la puerta del asilo (de Poplar), ante la que se agolpaba un tropel de hombres abatidos por el hambre. Iban a pedir bonos de pan, pero todava no era la hora del reparto. El patio del asilo forma un gran rectngulo, con un tejadillo que corre a lo largo de los muros. Una espesa capa de nieve cubra las baldosas del centro del patio. Cerrados con empalizadas, como rediles, veanse ciertos espacios reducidos, en que los asilados trabajan cuando hace buen tiempo. El da en que yo visit el asilo, estos rediles estaban tan nevados, que nadie poda permanecer en ellos. No obstante, los asilados no perdan el tiempo: protegidos por los tejadillos, se ocupaban en macadamizar adoquines. Sentados en adoquines de gran tamao, golpeaban con unos martillos pesados el granito cubierto de hielo, hasta picar 5 bushels de piedra. En esto consista su faena diaria, por la que cada asilado reciba 3 peniques y un bono para pan. En el otro extremo del patio se alzaba una raquitica barraca de madera. Al abrir la puerta, vimos que estaba abarrotada de hombres, todos apretujados para calentarse. Se ocupaban en deshilachar cuerdas de barco y apostaban a quin era capaz de trabajar ms comiendo menos, pues la resistencia era su point d'honneur. (131) Solamente en este asilo se daba socorro a 7,000 hombres, entre los cuales haba muchos cientos de obreros que seis u ocho meses antes ganaban, como obreros calificados, los salarios ms altos que se pagaban en el pas. Y la cifra sera doble de grande, si no hubiese muchos que, despus de agotar todas sus reservas de dinero, se resisten a implorar el socorro parroquial, mientros tengan todava algo que llevar a la casa de empeos... Saliendo del asilo, di una vuelta por las calles, formadas en su mayora por esas casas de un piso que tanto abundan en Poplar. Mi acompaante era vocal del Comit de ayuda a los parados. En la primera casa en que entramos viva un cerrajero que llevaba 27 semanas sin trabajar. Le encontramos sentado con toda su familia en un cuarto interior. En la habitacin quedaban todava algunos muebles y en la chimenea ardan unos troncos. Gracias a esto, no se les helaban los pies descalzos a los nios, pues haca un fro espantoso. En un plato, enfrente del fuego, se vea un pedazo de estopa que la mujer y los nios deshilachaban para ganarse el pan del socorro. El marido trabajaba en uno de los patios que hemos descrito ms arriba, por un bono de pan y 3 peniques diarios. Regresaba ahora a su casa para tomar un bocado, a guisa de la comida de medioda, con mucha hambre, segn nos dijo sonriendo amargamente, y su yantar consista en unas cuantas rebanadas de pan con grasa y una taza de t sin leche... Nos abri la siguiente puerta a que llamamos una mujer de edad mediana, quien, sin decir palabra, nos llev a un cuarto interior, donde estaba sentada toda la familia, en silencio, con la vista clavada en un fuego que se extingua por momentos. Era tal la desolacin, la desesperacin que flotaba en torno a aquellas pobres gentes y en su cuartucho, que no me gustara volver a presenciar en mi vida una escena semejante. "No ganan nada, seor -dijo la mujer, apuntando para sus hijos-, llevan veintisis semanas sin ganar nada, y todo nuestro dinero se lo llev la trampa, todo aquel dinero que el padre y yo habamos ido juntando en tiempos mejores, con la ilusin de tener un pedazo de pan que comer si los negocios venan malos. Mire usted!, grit con una voz casi salvaje, sacando una libreta de la Caja de Ahorros, con todos sus asientos del dinero ingresado y retirado, para que pudisemos ver cmo sus pequeos ahorros haban comenzado por una primera entrega de cinco chelines, cmo poco a poco haban ido reuniendo hasta 20 libras esterlinas, y cmo despus se haba desmoronado todo, primero las libras y luego los chelines, hasta llegar al ltimo asiento, con el que aquella libreta quedaba convertida en un pedazo de papel sin valor alguno. El asilo socorra a esa familia con una msera comida diaria... La visita siguiente fue para la mujer de un irlands que haba trabajado en los astilleros. La encontramos enferma por falta de alimento, tirada, sin desnudarse, encima de un jergn, apenas cubierta con un pedazo de alfombra, pues la ropa de cama haba emigrado toda a la casa de empeos. La cuidaban unos nios llenos de miseria, que ms bien parecan necesitar ellos los cuidados de la madre. Diecinueve semanas de ociosidad forzosa la haban trado a aquel extremo de penuria, y, mientras nos relataba la historia de su amargo pasado, gema corno si hubiese perdido ya toda esperanza en un porvenir mejor... Cuando salamos de aquel cuarto, vimos venir corriendo haca nosotros a un hombre joven, quien nos suplic que entrsemos en su casa y visemos si podamos hacer algo por l. Una mujer joven, dos nios hermosos, un puado de papeletas de empeo y una habitacin desolada fue todo lo que pudo ensearnos." buzon internet 24 Ricardo enfoca, a veces, este aspecto del funcionamiento de las mquinas -aspecto que l no desarrolla, como no desarrolla tampoco la diferencia general que media entre el proceso de trabajo y el proceso de valorizacin del capital- colocndolo tan en primer plano, que en ocasiones se olvida de la parte de valor que las mquinas transfieren al producto, para confundirlas en un solo todo con las fuerzas naturales. Dice. por ejemplo, "Adam Smith no desdea nunca los servicios que nos prestan las fuerzas naturales y la maquinaria, pero distingue muy certeramente la naturaleza del valor que ambas aaden a las mercancas... ; como realizan su trabajo (work) gratis, la ayuda que nos prestan no aade nada al valor de cambio" (Ricardo, Principles, etc., pp. 336, 337). La observacin de Ricardo, es, indudablemente, exacta en cuanto va dirigida contra J. B. Say, quien se imagina que las mquinas prestan el "servicio" de crear el valor que forma parte de la "ganancia".



Technorati Tags:
Filed under:

5:30 PM - 7/5/2008 - comments {0} - post comment

Share and enjoy
  • Digg
  • del.icio.us
  • DZone
  • Netvouz
  • NewsVine
  • Reddit
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • YahooMyWeb
Description


Home
User Profile
Archives
Friends
My Wall




Recent Entries
- epurotra site

Friends