Random Blog
Join JournalHome.com.
Create your own free blog today.
Create Your Blog
Flag this entry/bog.
It will be manually reviewed.
Report This!

Untitled

fricorio

Cada uno en su casa y Dios en la de todos.

Evita que el pensamiento divague a la deriva, reaccionando de acuerdo a lo que surge momento a momento. Este es un tipo de pensamiento cartográfico, que hace mapas, en el cual se explora primeramente el terreno y se toma nota. Luego se observan las posibles rutas y luego se elige una. Para esto se requiere una estructura organizadora, esto lo da el pensamiento de sombrero azul. También permite definir el problema, enfocar el tema y elabora las preguntas. A veces todo el problema está en la capacidad de enfoque. Es responsable de la síntesis, la visión global y las conclusiones durante el curso del pensamiento o al final del mismo. Aún cuando se asigne a una persona, el rol específico del pensamiento de sombrero azul (que por lo general es el jefe), este rol está abierto a cualquiera que desee proponer comentarios o sugerencias de sombrero azul. Mas también esta organización tenía que ser terrible; esta vez no en lucha con la bestia, sino con el concepto antitético, el hombre no “criado” y formado, el hombre-mezcolanza, el tshandala. Y a su vez, no disponía de otro medio de quitarle su peligrosidad, de debilitarlo, que el de enfermarla; tal era la lucha con el “gran número”. Sin embargo, es posible que no haya nada tan contrario a nuestro sentir como las medidas preventivas de la moral india. El tercer edicto, por ejemplo (Avadana-Sastra I), el “de las legumbres impuras”, ordena que el único alimento permitido a los tshandalas es el ajo y la cebolla, toda vez que la Sagrada Escritura prohibe darles granos ni frutos que contengan granos, ni tampoco agua y fuego. El mismo edicto estipula que el agua que necesitan no debe ser extraída de los ríos, fuentes ni lagos, sino únicamente de los accesos a los pantanos y de los hoyos originados por las pisadas de los animales. Se les prohibe, asimismo, lavar su ropa, y aun lavarse a sí mismos, toda vez que el agua que se les concede como un favor sólo debe servir para apagar la sed. Prohíbese, por último, a las mújeres sudras asistir a las mujeres tshandalas que dan a luz, así como a éstas asistirse entre sí... No se hizo esperar el resultado de tal reglamentación sanitaria epidemias mortíferas, asquerosas enfermedades venéreas, y luego, como reacción, la “ley del cuchillo”, ordenando la circuncisión de los varones y la extirpación de los labios pequeños de la vulva en las niñas. El propio Manú dice: “los tshandalas son el fruto del adulterio, incesto y crimen” (tal es la consecuencia necesaria del concepto “cría”). Toda su indumentaria debe reducirse a andrajos tomados de los cadáveres, su vajilla, a ollas rotas, su adorno, a hierro viejo, y su culto, al de los espíritus del mal; deben vagar sin hallar paz en ninguna parte. Se les prohibe escribir de izquierda a derecha y servirse para escribir de la diestra, lo cual está reservado a los virtuosos, a las “personas de raza”. Estas disposiciones son harto instructivas; en ellas se da la humanidad aria en toda su pureza y originalidad; puede verse que el concepto “sangre pura” es todo lo contrario de un concepto inofensivo. Resulta claro, por otra parte, en qué pueblo se ha perpetuado el odio, el odio tshandala, a esta “humanidad”; dónde este odio se ha hecho religión, genio... Desde este punto de vista, los Evangelios, y, sobre todo, el Libro de Enoch, constituyen un documento de primer orden. El cristianismo, de raíz judía y sólo comprensible como planta crecida en este suelo, representa la reacción a toda moral de casta, raza y privilegio; es la religión antiaria por excelencia. Significa el cristianismo la transmutación de todos los valores arios, el triunfo de los valores tshandalas; el evangelio predicado a los pobres y humildes, la sublevación total de todos los oprimidos, miserables, malogrados y desheredados contra la “raza”; la inmortal venganza tshandala como religión -del amor... Platón va más allá. Con un candor muy heleno, incompatible con el “cristiano”, afirma que no habría ninguna filosofía platónica si no hubiese en Atenas tantos jóvenes hermosos; que sólo la vista de estos jóvenes sume el alma del filósofo en una embriaguez erótica y que no se libra hasta no haber plantado en tan hermoso suelo la semilla de todas las cosas elevadas. ¡ Otro santo muy raro! Uno se resiste a dar crédito a sus oídos, aun en el supuesto de que se diera crédito a Platón. Se adivina, en todo caso, que en Atenas se filosofaba de una manera diferente, sobre todo en ~ublico. Nada hay tan antiheleno como la sutilización conceptual de un solitario, amor intellectualis dei al modo de Spinoza. La filosofía al modo de Platón corresponde definirla más bien como rivalidad erótica, como evolución y profundización de la antigua gimnasia agonal y sus premisas... ¿Qué surgió, por último, de este erotismo filosófico de Platón? Una nueva modalidad artística del agon heleno, la dialéctica. Para terminar, recordaré, en oposición a Schopenhauer y en honor de Platón, que también toda la cultura y literatura superiores de la Francia clásica han nacido en el suelo del interés sexual. Cabe buscar en ellas por doquier la galantería, los sentidos, la rivalidad sexual, la “mujer”; no se buscará nunca en vano... L'art pour l'art. La lucha por el fin en el arte es siempre la lucha contra la tendencia a la moralización en el arte, contra su subordinación a la moral. L'art pour l'art quiere decir: “¡que se vaya al diablo la moral!” Mas aun esta hostilidad revela el imperio del prejuicio. Una vez excluido del arte el fin de la moralización y del perfeccionamiento de los hombres, no por eso el arte carece necesariamente de fin, meta y sentido y es necesariamente l'art pour l'art-un gusano que se muerde la cola. “¡Ni fin moral, ni fin alguno!'-, así habla la pura pasión. El sicólogo, en cambio, pregunta: ¿qué hace todo arte?, ¿no elogia?, ¿no exalta?, ¿no escoge?, ¿no destaca? Con todo esto, robustece o debilita determinadas valoraciones... ¿Se trata tan sólo de una cosa accidental?, ¿de una casualidad?, ¿de algo en que el instinto del artista no interviene para nada? ¿O bien de la idea del poder del artista?... El instinto más profundo del artista, ¿tiende al arte?, ¿no tiende al sentido del arte, a la vida?, ¿a un ideal de vida? Si el arte es la gran incitación a la vida, ¿cómo considerarlo carente de fin y meta, de acuerdo con l'art pour l'art? Sigue entonces en pie este interrogante: el arte plasma también muchas cosas feas, duras y problemáticas de la vida. ¿Se aparta de ella? Y, en efecto, ha habido filósofos que le daban este sentido. Schopenhauer enseñaba como propósito total del arte: “liberarse de la voluntad”, y ensalzaba “inducir a la resignación” como la gran utilidad de la tragedia. Pero esto, según ya lo di a entender, es óptica de pesimista y “mal de ojo”; hay que apelar a los artistas mismos. ¿Qué comunica el artista trágico de su intimidad? ¿No exhibe él precisamente el estado exento de miedo ante lo pavoroso y problemático? En este estado es una aspiración elevada; quien lo conoce le rinde los máximos honores. Lo comunica, no puede por menos de comunicarlo, siempre que sea un artista, un genio de la comunicación. La valentía y libertad del sentimiento ante un enemigo poderoso, ante una sublime desventura, ante un problema que sobrecoge; este estado triunfante es el que elige y exalta el artista trágico. Ante la tragedia, lo que hay de guerrero en nuestra alma celebra sus saturnales; quien está acostumbrado a sufrir y va en procura del sufrimiento, el hombre heroico, con la tragedia ensalza su existencia; únicamente a él sirve lo trágico la bebida de esta dulcísima crueldad. Conformarse con los hombres, tener casa abierta con su corazón es liberal, pero nada más que liberal. Los corazones capaces de la hospitalidad aristocrática se los reconoce por las muchas ventanas cubiertas y postigos cerrados; tienen desocupadas sus mejores estancias. ¿Por qué? Porque esperan a huéspedes con los que uno no “se conforma”... Desgraciadamente mi hermana se ha convertido en una amiga mortal de L[ou]; su indignación moral ha durado todo el tiempo. Ahora pretende saber lo que significa mi filosofía. Ha escrito a mi madre que había visto mi filosofía entrar en la vida de Tautemburg y que está asustada, yo amo el mal, pero ella ama el bien. Si fuera católica entraría en un convento “para expiar el daño que se producirá”. Resumiendo, tengo a “la virtud” de Naumburg en contra: se ha producido una verdadera ruptura entre nosotros; y mi madre fué tan lejos al pronunciar cierta palabra que hice mi maleta y a la mañana siguiente, temprano, marché a Leipzig. Mi hermana (que no quería venir a Naumburg en tanto yo estuviera allí y que aún está en Tautenburg) hizo un comentario irónico sobre las cosas: “así empezó la caída de Zaratustra”. De hecho es el inicio del comienzo. Esta carta es para ti y para tu querida esposa, no me tomen por un misántropo. De todo corazón. En lo que concierne al amigo R[ée], me paso lo mismo siempre [desde Génova], no puedo asistir al lento hundimiento de una naturaleza extraordinaria sin ponerme furioso ¡Esta falta de objetivos! ¡Y por ello mismo este poco deseo por los medios, por el trabajo, esta carencia de aplicación e incluso de exactitud cient[ífica] ¡Ese incesante despilfarro! ¡Si al menos fuera un derroche por el placer de derrochar! Pero tiene todo el aspecto de la mala conciencia. Veo por todas partes los defectos de la educación, un hombre debe ser educado para ser soldado, en cualquier sentido. Y la mujer debe ser educada para ser la mujer del soldado, en cualquier sentido. No se inquieten demasiado por los arrebatos de mis delirios de grandeza o de mi vanidad herida: y si por casualidad yo mismo alguna vez hubiera de quitarme la vida por dichos afectos, tampoco entonces habría demasiado por lo que llorar. ¡Que les importa a ustedes, quiero decir a usted y a Lou, mis fantasías! Consideren muy mucho entre ustedes que al fin y al cabo soy ya un medio-inquilino de un manicomio, enfermo de la cabeza, a quien la soledad ha desconcertado completamente. Por esto he llegado a la comprensible razón de mi situación, después de haber tomado por desesperación una increíble dosis de opio: en vez de haber perdido la razón parece que finalmente me viene. Por lo demás he estado enfermo durante semanas: y si les digo que durante 20 días el tiempo aquí ha sido como en Orta, mi estado les parecerá más comprensible. Pido a Lou que me perdone todo -prometo- sólo intentar hacer lo mismo: quizá tenga la ocasión de perdonarle también algo a ella. Considere Usted que yo provengo de circulos donde toda mi evolución se considera recriminable y se la recrimina; fue sólo una consecuencia de que mi madre, el año pasado, me llamara “afrenta para la familia” y “una vergüenza para la tumba de mi padre”. Mi hermana... me ha declarado su franca enemistad hasta que emprenda el camino de vuelta y me esfuerce “en llegar a ser una persona buena y auténtica”. Ambas me consideran un “egoista, frío y duro de corazón”; también Lou antes de conocerme más cerca tenía de mí la opinión de que era un carácter vulgar del todo y bajo, “siempre dispusto a aprovecharme de los otros para mis fines”; Cosima ha hablado de mí como de un espía que se introduce en la intimidad de otros y que, cuando la tiene, hace de ella lo que quiere; Wagner es rico en malas ocurrencias; pero ¿qué dice Usted del hecho de que intercambiara cartas (incluso con mis medicos) para manifestar su convicción de que mi cambio de modo de pensar se debía a vicios perversos, suguiriendo la pederastia? Finalmente: sólo ahora, tras la publicación del Zaratustra, llegará lo peor, dado que con mi “libro santo” he desafiado a todas las religiones. Me acabo de mirar al espejo; nunca había visto semejante aspecto. Un buen humor ejemplar, bien alimentado y diez años más joven de lo permitido.. En mi trattoria consigo sin duda los mejores bocados que hay: siempre se me indica lo que en ese momento está especialmente logrado... Aquí el sol sale un día tras otro con la misma implacable plenitud y claridad; la espléndida esbeltez del árbol en candente amarillo, el cielo y el gran río de un tierno azul, el aire de la mayor pureza: un Claude Lorrain como había soñado verlo... En todos los aspectos encuentro esto digno de vivirse... Mi habitación, emplazamiento de primera en el centro, sol desde tempranas horas hasta la tarde, vistas al pallazzo Carignano, a la piazza Carlo Alberto y, más allá a las verdes montañas: 25 francos al mes con servicio, incluida la limpieza de botas. En la trattoria pago por cada comida 1 franco con 15 y añado, cosa que sin duda se toma como excepción otros 10 céntimos. A cambio obtengo una porción muy grande de minestra, bien sea seca, o bien en bouillon... Entonces escribí a las cortes europeas, en una arrogancia heroico-aristofánica, una proclama para aniquilar a la casa Hohenzollern, esta raza de criminales e idiotas escarlata desde hace más de cien años; para ello dispuse del trono de Francia, incluida Alsacia, declarando emperador a Víctor Buonaparte, el hermano de nuestra Laetitia, y nombrando embajador de mi corte a mi distinguido Ms. Bourdeau A la princesa Ariadna, mi amada. Es un prejuicio que yo sea un ser humano. Pero ya he vivido entre los hombre y conozco todo lo que los hombre pueden experimentar, desde lo más mínimo hasta lo más alto. Yo he sido entre los indios Buda, en Grecia Dionisos, Alejandro y Cesar son mis encarnaciones, igual que el poeta de Shakespeare, Lord Bacon. Por último fui además Voltaire y Napoleón, quizás también Richard Wagner... Pero esta vez vengo como el triunfante Dionisos, que hará de la Tierra un día festivo... No es que tenga mucho tiempo... Los cielos se alegran de que yo este aquí... También he estado colgado en la cruz...”

Entre Pinto y Valdemoro.

Una causa que actúa constantemente en la diferenciación del tiempo de venta, y por tanto del tiempo de rotación en general, es la distancia a que el mercado en que ha de venderse la mercancía se halla de su centro de producción. Durante el tiempo que aquélla tarda en llegar al mercado, el capital permanece bajo la forma de capital"mercancías; sí las mercancías se producen por encargo, con­serva esa forma hasta el momento de su entrega; en otro caso, al tiempo que la mercancía tarda en llegar al mercado hay que añadir el tiempo que permanece allí esperando a ser vendida. La mejora de los medios de comunicación y de transporte abrevia en términos absolutos el período de desplazamiento de la mercancía, pero no suprime la diferencia relativa nacida del desplazamiento en cuanto al tiempo de circulación de los distintos capitales"mercancías o de las distintas partes del mismo capital"mercancías desplazadas a distintos mercados. Por ejemplo, los barcos de vela y de vapor perfeccionados, que acortan los viajes, los acortan lo mismo para los puertos próxi­mos que para los lejanos. La diferencia relativa se mantiene en pie, aunque frecuentemente reducida. Sin embargo, puede ocurrir que, al desarrollarse los medios de transporte y de comunicación, las diferencias relativas se desplacen de un modo que no corresponde a las distancias naturales. Así, por ejemplo, un ferrocarril tendido entre el lugar de producción y un centro fundamental de población del interior del país puede alargar en términos absolutos o relativos la distancia hacía un punto más cercano del país no comunicado con aquél por ferrocarril, en comparación con el que geográficamente se halla más distante que él. Y puede también ocurrir, por efecto de la misma circunstancia, que se desplace la distancia relativa de los centros de población con respecto a los mercados más importantes, que es lo que explica la decadencia de los antiguos y el auge de nuevos centros de producción, al modificarse los medios de comuni­cación y de transporte. (A esto hay que añadir la mayor baratura relativa del transporte para distancias largas que para trayectos cortos.) A medida que se desarrollan los medios de transporte, no sólo se acelera la velocidad del movimiento en el espacio, acortándose con ello las distancias geográficas. No sólo se desarrolla la masa de los medios de comunicación, multiplicándose, por ejemplo, el número de barcos que salen simultáneamente hacía el mismo puerto o el número de trenes que circulan a un tiempo por distintos ferroca­rriles entre las mismas estaciones, sino que durante la semana, por ejemplo, en días sucesivos, navegan constantemente barcos de carga entre Liverpool y Nueva York o, en distintas horas del día, trenes de mercancías entre Manchester y Londres. Es cierto que esto, par­tiendo de un rendimiento dado de los medios de transporte, no altera la velocidad absoluta "ni, por tanto, esta parte del tiempo de circulación". Pero cantidades sucesivas de mercancías pueden expedirse en períodos sucesivos de más corta duración y llegar así sucesivamente al mercado, sin acumularse en grandes masas como capital potencial en mercancías hasta su envío efectivo. Esto hace, además, por tanto, que el reflujo del capital se reparta entre períodos de tiempo sucesivos más cortos, haciendo que una parte se convierta constantemente en capital"dinero, mientras la parte restante circula como capital" mercancías. Mediante este reparto del reflujo del ca­pital en varios períodos sucesivos se acorta el tiempo total de cir­culación y también, como es lógico, el tiempo de rotación. En primer lugar, la mayor o menor frecuencia con que funcionan los medios de transporte, por ejemplo el número de trenes que circulan en un ferrocarril, se desarrolla, de una parte, a medida que un centro de producción va produciendo más, se convierte en un centro de producción más importante y orientado hacia el mercado de ventas ya existente y, por tanto, hacía los grandes centros de producción y población, puertos de exportación, etc. De otra parte, esta espe­cial facilidad de comunicaciones y la rotación acelerada del capital que lleva consigo (en la medida en que se halla condicionada por el tiempo de rotación) determina, a la inversa, una concentración acelerada del centro de producción, de un lado, y de otro de su mercado. Al acelerarse así la concentración de masas de hombres y de capital en determinados puntos, avanza la concentración de estas masas de capital en pocas manos. Al mismo tiempo, se produce un desplazamiento como consecuencia del cambio relativo de situación de los centros de producción y de los mercados, que llevan consigo los cambios operados en los medios de comunicación. Centros de producción que antes tenían una situación privilegiada, por hallarse emplazados junto a un camino o un canal, aparecen ahora situados al lado de vías de comunicación secundarias que sólo funcionan a intervalos relativamente grandes, mientras que otros puntos, desvia­dos antes de las grandes vías de comunicación, aparecen ahora em­plazados en el cruce de varios caminos o ferrocarriles. Como con­secuencia de esto, los segundos toman auge y los primeros decaen. Los cambios operados en los medios de transporte determinan asi­mismo una serie de diferencias locales en cuanto al tiempo de cir­culación de las mercancías, a la posibilidad de comprar y vender, etc., o distribuyen de un modo distinto las diferencias locales ya existentes. La importancia que esto tiene para la rotación del capital se revela en los litigios que surgen entre los representantes comerciales e industriales de las diversas localidades con las empresas ferroviarias (Véase, por ejemplo, el Libro Azul del Railway Committee, citado más arriba [pp. 126"7]. Chicas Barcelona Suponiendo que tal encarnación de la voluntad de contra­dicción y de antinaturaleza sea llevada a filosofar. ¿sobre qué desahogará su más íntima arbitrariedad? Sobre aquello que es sentido, de manera segurísima, como verdadero, como real: buscará el error precisamente allí donde el autén­tico instinto de vida coloca la verdad de la manera más in­condicional. Por ejemplo, rebajará la corporalidad, como hicieron los ascetas de la filosofía del Vedanta, a la categoría de una ilusión, y lo mismo hará con el dolor, con la plurali­dad, con toda la antítesis conceptual «sujeto» y «objeto» "" ¡errores, nada más que errores! Denegar la fe a su yo, negar­se a sí mismo su «realidad» ""¡qué triunfo!"", triunfo no ya meramente sobre los sentidos, sobre la apariencia visual, sino una especie muy superior de triunfo, una violentación y una crueldad contra la razón: semejante voluptuosidad llega a su cumbre cuando el autodesprecio ascético, el autoescarnio ascético de la razón, decreta lo siguiente: «existe un reino de la verdad y del ser, pero ¡justo la razón está ex­cluida de él! ...» (Dicho de pasada: incluso en el concepto kantiano de «carácter inteligible de las cosas» ha sobrevivi­do algo de esa lasciva escisión de ascetas, a la que le gusta volver la razón en contra de la razón: «carácter inteligible» significa, en efecto, en Kant un modo de constitución de las cosas del cual el intelecto comprende precisamente que para él ""resulta total y absolutamente incomprensible.) "" Pero, en fin, no seamos, precisamente en cuanto seres cog­noscentes, ingratos con tales violentas inversiones de las perspectivas y valoraciones usuales, con las cuales, durante demasiado tiempo, el espíritu ha desfogado su furor contra sí mismo de un modo al parecer sacrílego e inútil: ver algu­na vez las cosas de otro modo, querer verlas de otro modo, es una no pequeña disciplina y preparación del intelecto para su futura «objetividad», "" entendida esta última no como «contemplación desinteresada» (que, como tal, es un no""concepto y un contrasentido), sino como la facultad de tener nuestro pro y nuestro contra sujetos a nuestro dominio y de poder separarlos y juntarlos: de modo que sepamos utilizar en provecho del conocimiento cabalmente la diver­sidad de las perspectivas y de las interpretaciones nacidas de los afectos. A partir de ahora, señores filósofos, guardémo­nos mejor, por tanto, de la peligrosa y vieja patraña concep­tual que ha creado un «sujeto puro del conocimiento, suje­to ajeno a la voluntad, al dolor, al tiempo», guardémonos de los tentáculos de conceptos contradictorios, tales como «razón pura», «espiritualidad absoluta», «conocimiento en sí»: "" aquí se nos pide siempre pensar un ojo que de ningu­na manera puede ser pensado, un ojo carente en absoluto de toda orientación, en el cual debieran estar entorpecidas y ausentes las fuerzas activas e interpretativas, que son, sin em­bargo, las que hacen que ver sea ver""algo, aquí se nos pide siempre, por tanto, un contrasentido y un no""concepto de ojo. Existe únicamente un ver perspectivista, únicamente un «conocer» perspectivista; y cuanto mayor sea el número de afectos a los que permitamos decir su palabra sobre una cosa, cuanto mayor sea el número de ojos, de ojos distintos que se­pamos emplear para ver una misma cosa, tanto más comple­to será nuestro «concepto» de ella, tanto más completa será nuestra «objetividad». Pero eliminar en absoluto la voluntad, dejar en suspenso la totalidad de los afectos, suponiendo que pudiéramos hacerlo: ¿cómo?, ¿es que no significaría eso cas­trar el intelecto?... BCN Girls Primero. El capital en dinero D se presentaba en la forma I (ciclo D... D') como la forma primitiva en la que se desembolsaba el capital; aquí, se presenta desde el primer momento como parte de la suma de dinero en que se ha transformado el capital en mercancías en la primera fase de circulación M'"D'; es decir, como la transformación de P, del capital productivo, en forma de dinero, conseguida mediante la venta del producto en mercancías. Aquí, el capital existe desde el primer momento como forma no originaria ni final del valor del capital, ya que la fase D"M, que viene a cerrar la fase M"D, sólo puede efectuarse abandonando una vez más la forma"dinero. Por tanto, la parte de D"M que es, al mismo tiempo, D"T no se presenta tampoco como un simple desembolso de dinero mediante la compra de fuerza de trabajo, sino como un desembolso en que se le adelantan a la fuerza de trabajo, en forma de dinero, las mismas 1,000 libras de hilo con un valor de 50 libras esterlinas, que constituyen una parte del valor en mercancías creado por la fuerza de trabajo. El dinero que aquí se le adelanta al obrero no es más que la forma equivalente transformada de una parte del valor en mercancías producido por él. Y ya por este solo hecho, el acto D"M, considerado como D"T no es, ni mucho menos, la reposición de una mercancía en forma útil, sino que implica otros elementos independientes de la circulación general de mercancías como tal. Prostíbulos Por tanto, cuando A. Smith dice en el citado pasaje, que “el trabajo anual de cada nación es el fondo que en principio la provee, de todas las cosas necesarias...y que anualmente consume el país”, etc. adopta unilateralmente el punto de vista del trabajo simplemente útil, que es, sin duda, el que crea todos estos medios de vida en su forma consumible. Pero, olvida que esto habría sido imposible sin contar con los medios y objetos de trabajo trasmitidos por años anteriores y que, por tanto, el “trabajo anual” , aunque cree valor. no crea en modo alguno el valor íntegro del producto por él suministrado: que el producto del valor es inferior al valor del producto. Girls Barcelona Pasemos ahora al segundo período del tiempo de circulación: el tiempo de compra, o sea, el período en que el capital revierte de la forma dinero a los elementos del capital productivo. El capital, du­rante este período, no tiene más remedio que mantenerse más o me­nos tiempo bajo la forma de capital"dinero; es decir, una cierta parte del capital global desembolsado debe adoptar constantemente esa forma, aunque esta parte se halle formada por elementos constante­mente variables. En una determinada industria, será necesario que del capital total desembolsado existan bajo forma de capital"dinero n X 100 libras esterlinas, de modo que mientras todos los elementos integrantes de estas n X 100 libras se van convirtiendo constante­mente en capital productivo, esta suma vaya completándose constan­temente también con el reflejo de la circulación, con el capital­"mercancías, a medida que vaya realizándose. Una determinada parte de valor del capital desembolsado reviste, pues, constantemente la forma de capital"dinero, es decir, una forma propia de la órbita de circulación y no de la esfera de producción. Scorts Madrid La mercancía fabricada por el capitalista no se diferencia en nada, desde este punto de vista, de las mercancías producidas por un obrero independiente, por una colectividad de obreros o por esclavos. Sin embargo, en nuestro caso el producto del trabajo y todo su valor pertenecen íntegros al capitalista. Al igual que cualquier otro producto, éste tiene que convertir la mercancía, mediante su venta, en dinero, para poder seguir manipulando con él; tiene que transferirla a la forma de equivalente general. valencia prostitutas Hemos visto que los elementos fijos y circulantes del capital productivo tienen una rotación distinta y que se realiza en distintos períodos, y asimismo que los distintos elementos integrantes del ca­pital fijo afectado a la misma industria tienen también distintos períodos de rotación, según su distinto periodo de vida y, por tanto, de reproducción. (Véase al final de este capítulo, apartado 6 [pp. 175 ss.]), acerca de las diferencias reales o aparentes en cuanto a la rotación de los distintos elementos del capital circulante en la misma industria.) Contactos Barcelona Estas disposiciones son harto instructivas; en ellas se da la humanidad aria en toda su pureza y origina­lidad; puede verse que el concepto “sangre pura” es todo lo contrario de un concepto inofensivo. Resulta claro, por otra parte, en qué pueblo se ha perpetuado el odio, el odio tshandala, a esta “humanidad”; dónde este odio se ha hecho religión, genio... Desde este pun­to de vista, los Evangelios, y, sobre todo, el Libro de Enoch, constituyen un documento de primer orden. El cristianismo, de raíz judía y sólo comprensible como planta crecida en este suelo, representa la reacción a toda moral de casta, raza y privilegio; es la religión antiaria por excelencia. Significa el cristianismo la transmutación de todos los valores arios, el triunfo de los valores tshandalas; el evangelio predicado a los pobres y humildes, la sublevación total de todos los oprimidos, miserables, malogrados y desheredados con­tra la “raza”; la inmortal venganza tshandala como religión -del amor... Chicas de compañía en Baleares En P...P, P puede comenzar el nuevo ciclo con el mismo valor e incluso con menos, y, sin embargo, representar una repro­ducción en escala superior, por ejemplo, cuando ciertos elementos de las mercancías se abaraten al intensificarse la productividad del trabajo. Y, por el contrario, en el caso inverso, puede ocurrir que un capital productivo superior en cuanto a su valor represente una reproducción en una escala materialmente inferior: por ejemplo, cuando los elementos de producción se encarezcan. Y lo mismo en lo que se refiere a M'...M’. escorte girls Espagne En el caso A, esta parte del capital "en todo o en gran parte" no se desembolsa al empezar la producción. No necesita hallarse disponible ni existir. Surge de la misma marcha de la industria, por la transformación misma de la plusvalía en capital, es decir, por una aplicación directa como capital. Una parte de la plusvalía que periódicamente se va produciendo y además realizando dentro del año puede cubrir los gastos necesarios para reparaciones, etc. De este modo, la propia industria produce sobre la marcha, mediante la capitalización de una parte de la plusvalía, parte del capital necesario para mantenerla en su escala primitiva. Este fenómeno no puede darse en el capital B. Aquí, la parte del capital en cuestión tiene necesariamente que integrar el capital primitivamente desembolsado. Esta parte del capital figurará en los libros del capitalista, en ambos casos, como capital desembolsado, como en efecto lo es, ya que, según la hipótesis de que partimos, constituye una parte del capital productivo necesario para mantener la industria en una escala determinada. Pero existe una diferencia muy grande según el fondo de que se desembolse ese capital. En el caso B, es realmente parte del capital que ha de desembolsarse o mantenerse disponible primitivamente. Por el contrario, en el caso A es, como capital, una parte aplicada de la plusvalía. Este último caso nos indica cómo no sólo el capital acumulado, sino también una parte del capital primitivamente desembolsado, puede consistir en simple plusvalía capitalizada. saunas chicas barcelona El capital industrial es la única forma de existencia del capital en que es función de éste no sólo la apropiación de la plusvalía o del producto excedente, sino también su creación. Este capital condiciona, por tanto, el carácter capitalista de la producción; su existencia lleva implícita la contradicción de clase entre capitalistas y obreros asalariados. A medida que se va apoderando de la producción social, revoluciona la técnica y la organización social del proceso de trabajo, y con ellas el tipo histórico"económico de sociedad. Las otras modalidades de capital que aparecieron antes de ésta en el seno de estados sociales de producción pretéritos o condenados a morir, no sólo se subordinan a él y se modifican con arreglo a él en el mecanismo de sus funciones, sino que ya sólo se mueven sobre la base de aquél, y por tanto viven y mueren, se mantienen y desaparecen con este sistema que les sirve de base. El capital"dinero y el capital"mercancías, en la medida en que aparecen, con sus funciones, como exponentes de una rama propia de negocios al lado del capital industrial, no son más que modalidades de las distintas formas funcionales que el capital industrial asume unas veces y otras abandona dentro de la órbita de la circulación, modalidades substantivadas y estructuradas unilateralmente por la división social del trabajo. www.anibcn.com Dada mi peculiar inclinación a cavilar sobre ciertos proble­mas, inclinación que yo confieso a disgusto ""pues se refiere a la moral, a todo lo que hasta ahora se ha ensalzado en la tierra como moral"" y que en mi vida apareció tan precoz, tan espontánea, tan incontenible, tan en contradicción con mi ambiente, con mi edad, con los ejemplos recibidos, con mi procedencia, que casi tendría derecho a llamarla mi a priori, "" tanto mi curiosidad como mis sospechas tuvieron que detenerse tempranamente en la pregunta sobre qué ori­gen tienen propiamente nuestro bien y nuestro mal. De he­cho, siendo yo un muchacho de trece años me acosaba ya el problema del origen del mal: a él le dediqué, en una edad en que se tiene «el corazón dividido a partes iguales entre los juegos infantiles y Dios»3, mi primer juego literario de niño, mi primer ejercicio de caligrafía filosófica ""y por lo que respecta a la «solución» que entonces di al problema, otorgué a Dios, como es justo, el honor e hice de él el Padre del Mal4. ¿Es que me lo exigía precisamente así mi a priori? ¿aquel a priori nuevo, inmoral, o al menos inmoralista, y el ¡ay! tan antikantiano, tan enigmático «imperativo categóri­co» que en él habla y al cual desde entonces he seguido pres­tando oídos cada vez más, y no sólo oídos?... Por fortuna aprendí pronto a separar el prejuicio teológico del prejuicio moral, y no busqué ya el origen del mal por detrás del mun­do. Un poco de aleccionamiento histórico y filológico, y además una innata capacidad selectiva en lo que respecta a las cuestiones psicológicas en general, transformaron pronto mi problema en este otro: ¿en qué condiciones se inventó el hombre esos juicios de valor que son las pala­bras bueno y malvado?, ¿y qué valor tienen ellos mismos? ¿Han frenado o han estimulado hasta ahora el desarrollo humano? ¿Son un signo de indigencia, de empobreci­miento, de degeneración de la vida? ¿O, por el contrario, en ellos se manifiestan la plenitud, la fuerza, la voluntad de la vida, su valor, su confianza, su futuro? "" Dentro de mí encontré y osé dar múltiples respuestas a tales preguntas, distinguí tiempos, pueblos, grados jerárquicos de los indi­viduos, especialicé mi problema, las respuestas se convir­tieron en nuevas preguntas, investigaciones, suposiciones y verosimilitudes: hasta que acabé por poseer un país pro­pio, un terreno propio, todo un mundo reservado que cre­cía y florecía, unos jardines secretos, si cabe la expresión, de los que a nadie le era lícito barruntar nada... ¡Oh, qué fe­lices somos nosotros los que conocemos, presuponiendo que sepamos callar durante suficiente tiempo!... barcelona masajes

Ponerle una vela a Dios y otra al Diablo.

Cuando A. Smith dice: "Salarios, beneficio y renta son los tres puntos originarios de toda clase de renta y de todo valor de cambio. Cualquier otra clase de renta se deriva, en última instancia, de una de estas tres” (libro I, cap. VI, pp. 51"2), acumula toda una serie de quid pro quo. masajes cuerpo a cuerpo A medida que se prolonga el tiempo de circulación de las mer­cancías, aumenta, como es lógico, el riesgo de que cambien los precios en el mercado de ventas, pues aumenta el período dentro del cual puede efectuarse ese cambio de precios. Masajes sensuales en Barcelona 3) La distinción entre el capital variable y el capital constante, que ya Barton, Ricardo y otros autores confunden con la distinción entre el capital circulante y el capital fijo, acaba reduciéndose por entero a ésta, como lo hace por ejemplo Ramsay, para quien todos los medios de producción, materias primas, etc., así como los medios de trabajo, son capital fijo y sólo el capital invertido en salarios capital circulante. Pero como la reducción se realiza bajo esta forma, no se comprende la distinción real entre el capital constante y el variable. escort de lujo Sobre mí, que perdí con él al amigo de cuarenta años, al mejor y más inquebrantable de los amigos, a quien debo lo que no podría ser expresado en palabras, pesa ahora el deber de preparar para la imprenta esta tercera edición y el de redactar el segundo volumen, to­mando como base para ello los papeles inéditos legados por el autor. Daré cuenta al lector, aquí, del modo como he cumplido la primera parte de este deber. señorita de compañia en madrid Sí partimos de una proporción dada en cuanto a la distribución de la plusvalía en capital y renta, es evidente que el volumen del capital acumulado depende de la magnitud absoluta de la plusvalía. Suponiendo que se capitalice el 80 por 100 y se gaste el 20 por 100 restante, el capital acumulado será de 2,400 o de 1,200 libras esterlinas, según que el total de la plusvalía obtenida ascienda a 3,000 libras esterlinas o a 1,500. Por tanto, las circunstancias que contribuyen a determinar la masa de plusvalía, contribuyen también a determinar el volumen de la acumulación. Resumiremos aquí estos factores, expuestos ya, pero sólo en cuanto nos ofrezcan nuevos puntos de vista en lo tocante al problema de la acumulación. http://www.girlsmadrid.net misma como equivalente ni por tanto tomar su. pelleja natural propia por expresión de su propio valor, no tiene más remedio que referirse como equivalente a otra mercancía, tomar la pelleja natural escorts Madrid Las severas leyes contra las coaliciones hubieron de derogarse en 1835, ante la actitud amenazadora del proletariado. No obstante, sólo fueron derogadas parcialmente. Hasta 1859 no desaparecieron algunos hermosos vestigios de los antiguos estatutos que todavía se mantenían en pie. Finalmente, la ley votada por el parlamento el 29 de junio de 1871 prometió borrar las últimas huellas de esta legislación de clase, mediante el reconocimiento legal de las tradeuniones. Pero una ley parlamentaria de la misma fecha ("An act to amend the criminal law relating to violence, threats and molestation") restablece, en realidad, el antiguo estado de derecho bajo una forma nueva. Mediante este escamoteo parlamentario, los recursos de que pueden valerse los obreros en caso de huelga o lockout (huelga de los fabricantes coaligados, unida al cierre de sus fábricas), se sustraen al derecho común y se someten a una legislación penal de excepción, que los propios fabricantes son los encargados de interpretar, en su función de jueces de paz. Dos años, antes, la misma Cámara de los Comunes y el mismo Mr. Gladstone, con su proverbial honradez, habían presentado un proyecto de ley aboliendo todas las leyes penales de excepción contra la clase obrera. Pero no se le dejó pasar de la segunda lectura, y se fue dando largas al asunto, hasta que, por fin, el "gran partido liberal", fortalecido por una alianza con los tories, tuvo la valentía necesaria para votar contra el mismo proletariado que le había encaramado en el Poder. No contento con esto, el "gran partido liberal" permitió que los jueces ingleses, que tanto se desviven en el servicio de las clases gobernantes, desenterrasen las leyes ya prescritas sobre las "conspiraciones" y las aplicasen a las coaliciones obreras. Como se ve, el parlamento inglés renunció a las leyes contra las huelgas y las tradeuniones de mala gana y presionado por las masas, después de haber desempeñado él durante cinco siglos, con el egoísmo más desvergonzado, el papel de una tradeunión permanente de los capitalistas contra obreros.

He aquí las partes de la obra que han sido traducidas por el doc­tor Aveling:8 1)Los capítulos X ("La jornada de trabajo") y XI ("Cuota y masa de plusvalía"); 2) la sección sexta ("El salario", que abarca los capítulos XIX a XXII); 3) desde el capítulo XXIV, apartado 4 ("Circunstancias que . . .") hasta el final de la obra, o sea la última parte del capítulo XXIV, el capítulo XXV y toda la sec­ción séptima (capítulos XXVI a XXXIII) y los dos prólogos del autor. La traducción del resto de la obra corrió a cargo de Mr. Moore. Cada uno de ambos traductores es, pues, responsable de la parte de trabajo por él realizado; yo, por mi parte, asumo la responsabilidad por la obra completa. putas marbella 136 Una familia de 4 personas adultas (tejedores de algodón), con 2 niños empleados como winders ganaba, a fines del siglo pasado y a comienzos de éste, trabajando 10 horas al día, 4 libras esterlinas por semana; y si el trabajo era muy urgente, podía ganar aún más... Antes, se padecía siempre de escasez de hilo. (Gaskell, The Manufacturing Population of England, Londres, 1833, pp. 25 y 27.) saunas madrid Esta forma nueva a que nos estamos refiriendo, expresa los valores del mundo de las mercancías en una sola clase de mercancías desta­cada de entre ellas, por ejemplo el lienzo, de tal modo que los valores de todas las mercancías se acusan por su relación con ésta. Ahora, tal valor de cada mercancía, considerada como algo igual al lienzo, no sólo se distingue de su propio valor de uso, sino de todo valor de uso en general, que es precisamente lo que le permite expre­sarse como aquello que tiene de común con todas las mercancías. Esta forma es, pues, la que relaciona y enlaza realmente a todas las mercancías como valores, la que hace que se manifiesten como valores de cambio las unas respecto a las otras. promocion web En 1860 hízose extensiva la ley fabril de 1850 a las tintorerías y lavanderías152 y en 1861 a las fábricas de puntillas y de medías. graficas barcelona El capítulo I, 1, es una deducción del valor mediante el análisis de las ecuaciones en que se expresa cualquier valor de cambio, deducción hecha con todo rigor científico, lo mismo que la relación entre la sustancia del valor y la determinación de su magnitud por el tiempo de trabajo socialmente necesario, que en la primera edición no hacíamos más que apuntar y que aquí se desarrolla cuidadosamente. El capítulo I, 3 (la forma del valor) ha sido totalmente modificado: así lo exigía, entre otras cosas, la doble exposición que de esta teoría se hace en la edición anterior. Advertiré de pasada que la iniciativa de aquella doble forma de exposición se debe a mi amigo el doctor L. Kugelmann, de Hannóver. Estaba yo en su casa pasando unos días, en la primavera de 1867, cuando me enviaron de Hamburgo los primeros paquetes de pruebas de mi obra, y fue él quien me convenció de que para la mayoría de los lectores sería conveniente completar el análisis de la forma del valor con otro de carácter más didáctico. La última sección del primer capítulo, titulado "El fetichismo de la mercancía, etc. "ha sido modificado en gran parte. El capítulo III, I ("Medida del valor") ha sido cuidadosamente revisado, pues en la primera edición este capítulo aparecía descuidadamente escrito, por haber sido tratado ya el problema en mi obra Contribución a la crítica de la economía política, Berlín, 1859. El capítulo VII, principalmente la parte 2, ha sido considerablemente corregido. discotecas en españa Como es sabido, la Compañía inglesa de las Indias Orientales obtuvo, además del gobierno de estas Indias, el monopolio del comercio de té y del comercio chino en general, así como el transporte de mercancías de Europa a la China y viceversa. Pero sobre la navegación costera de la India y entre las islas, y sobre el comercio interior de la India se apropiaron el monopolio los altos funcionarios de la Compañía. Los monopolios de la sal, del opio, del bétel y otras mercancías eran filones inagotables de riqueza. Los mismos funcionarios fijaban los precios a su antojo y esquilmaban como les daba la gana al infeliz indio. El gobernador general de las Indias llevaba participación en este comercio privado. Sus favoritos obtenían contratos en condiciones que les permitían, más listos que los alquimistas, hacer de la nada oro. En un solo día brotaban como los hongos grandes fortunas, y la acumulación originaria avanzaba viento en popa sin desembolsar ni un chelín. En las actas judiciales del Warren Hastings6l abundan los ejemplos de esto. He aquí uno. Un tal Sullivan obtiene un contrato de opio cuando se dispone a trasladarse "en función de servicio" a una región de la India muy alejada de los distritos opieros. Sullivan vende su contrato por 40,000 libras esterlinas a un tal Binn, que lo revende el mismo día por 60,000, y el último comprador y ejecutor del contrato declara que obtuvo todavía una ganancia fabulosa. Según una lista sometida al parlamento, la Compañía y sus funcionarios se hicieron regalar por los indios, desde 1757 a 1766, ¡6 rnillones de libras esterlinas! entre 1769 y 1770, los ingleses fabricaron allí una epidemia de hambre, acaparando todo el arroz y negándose a venderlo si no les pagaban precios fabulosos.62 http://www.nightspain.com Ante todo, analicemos este fenómeno desde el punto de vista del capitalista individual. Supongamos que un patrón hilandero, por ejemplo, haya desembolsado un capital de 10,000 libras esterlinas, las cuatro quintas partes en algodón, maquinaria, etc., y la otra quinta parte en salarios, y que produzca 240,000 libras de hilo al año, por un valor de 12,000 libras esterlinas. Con una cuota de plusvalía del 100 por 100, la plusvalía se encerrará en el producto excedente o producto neto de 40,000 libras de hilo, una sexta parte del producto bruto, de un valor de 2,000 libras esterlinas, que habrá de realizarse mediante su venta. Una suma de valor de 2,000 libras esterlinas es siempre un valor por la suma de 2,000 libras esterlinas. Ni el color ni el olor de este dinero indican que es plusvalía. El que un valor sea plusvalía sólo indica cómo llegó a manos de su poseedor, pero no altera en lo más mínimo la naturaleza del valor o del dinero. Venta de pisos en Barcelona 58 Morning Star de 23 de junio de 1863. El Times aprovechó el episodio para defender a los esclavistas norteamericanos contra Bright y compañía. Muchos entre nosotros " dice " piensan que, mientras matemos trabajando a nuestras muchachas, torturándolas con el azote del hambre, aunque no sea con el restallido del látigo, nadie tiene derecho a atacar a sangre y fuego a familias que han nacido esclavistas, pero que, por lo menos, alimentan bien y hacen trabajar moderadamente a sus esclavos." (Times del 2 de julio de 1863.) En términos parecidos polemizaba el Standard, periódico tory, contra el rev. Newman Hall: "Excomulga a los esclavistas, pero reza con esos honrados caballeros que hacen trabajar 16 horas diarias por un mísero jornal a los cocheros y conductores de ómnibus de Londres, etc. "Por último, habló el oráculo, Mr. Thomas Carlyle, de quien ya en 1850 hube de escribir yo: el genio se lo ha llevado el diablo; lo único que ha quedado es el culto." En una breve parábola, reduce el único acontecimiento grandioso de la historia contemporánea, la guerra norteamericana de Secesión, a una rencilla entre el Pedro del Norte y el Pablo del Sur, porque aquél "alquila" a sus obreros "por días" y éste los "alquila de por vida" (MacMillan,s Magazine, Ilias Americana in nuce. Cuaderno de agosto de 1863 [p. 3011). Así fue como estalló, por fin, la bomba de jabón de la simpatía tory por el proletariado del campo " no por el de la ciudad, ¡Dios nos libre! " Y ya se ve lo que tenía dentro: la esclavitud.



Technorati Tags:
Filed under:

9:47 AM - 5/13/2008 - comments {0} - post comment

Share and enjoy
  • Digg
  • del.icio.us
  • DZone
  • Netvouz
  • NewsVine
  • Reddit
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • YahooMyWeb
Description


Home
User Profile
Archives
Friends
My Wall




Recent Entries
- fricorio

Friends
portfolio